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Así uso Inteligencia Artificial en el día a día de mi práctica legal

De borradores a dictámenes, de jurisprudencia a clientes: mi flujo real con IA — lo que funciona, lo que no, y cómo empezar sin perder el control.

Dr. Guillermo Antonio Mendieta

Especialista en Derecho Laboral

Así uso Inteligencia Artificial en el día a día de mi práctica legal

Cuando la gente escucha "IA en el estudio jurídico" imagina robots escribiendo demandas a toda velocidad. Ojalá — pero no. En Avanzia Legal la IA no "sustituye" mi criterio: lo amplifica. La trato como un asociado junior súper veloz que necesita instrucciones claras, plantillas de calidad y una revisión humana seria. Con esa regla, la IA dejó de ser un juguete y pasó a ser infraestructura de trabajo.

Lo que hago con IA (sin humo)

1) Borradores de piezas y dictámenes, pero con método

Uso modelos para preparar primeros borradores de escritos, contestaciones y dictámenes. La clave no es "pedirle algo a la IA", sino alimentarla con nuestro estilo y estructura: encabezados, conectores, cómo presentamos hechos, cómo cerramos el petitorio. Con eso, el primer borrador sale consistente y yo invierto el tiempo en lo que agrega valor: matizar riesgos, ajustar la estrategia y validar citas.

2) Jurisprudencia: del PDF caótico al insumo utilizable

Nuestra realidad: fallos en PDF con formatos dispares. Armamos un flujo para convertir y limpiar esos documentos, extraer texto y resumir criterios clave. ¿El beneficio? Cuando necesito un criterio, ya lo tengo normalizado y con sumarios comparables. La IA acá no adivina: lee mejor porque nosotros la entrenamos a leer ordenado.

3) Checklists "vivos" y plantillas inteligentes

La IA brilla cuando tiene plantillas de calidad. Creamos checklists para escritos y publicaciones, y los usamos como prompts estructurados. Resultado: menos omisiones, más uniformidad de marca y tono, y velocidad sin sacrificar prolijidad.

4) Blog y contenidos que sí convierten

No publicamos por publicar. La IA nos ayuda a investigar, titular, pulir y SEO-optimizar entradas del blog y recursos. Y siempre pasamos por una revisión de exactitud legal y vigencia. La combinación "IA + criterio editorial" nos da claridad para el lector y visibilidad para el estudio.

5) Mini-herramientas para el cliente (calculadoras y guías)

Construimos pequeñas herramientas (p. ej., calculadoras y guías interactivas) que aclaran dudas recurrentes en segundos. La IA ayuda a estructurar reglas de negocio y a explicar resultados en lenguaje humano. El objetivo no es reemplazar la consulta, sino elevarla: el cliente llega mejor informado y la reunión es más productiva.

6) Orquestación de agentes (cuando tiene sentido)

En proyectos más técnicos, usamos la IA con roles definidos: un "revisor técnico" y un "redactor/desarrollador". Esta división nos sirve para auditar código, prompts y resultados. No es magia: es gestión de calidad aplicada a IA.


Qué cambió en mi práctica (de verdad)

  • Más foco estratégico. Llego a la parte difícil con un borrador decente y tiempo para pensar mejor la jugada.
  • Menos fricción operativa. La estandarización (plantillas, checklists, naming, glosarios) es medio trabajo hecho.
  • Trazabilidad. Cada salida de IA queda vinculada al prompt, versión del modelo y fuentes. Si hay que auditar, se puede.

Mis reglas de oro (que aprendí trabajando, no en un curso)

Regla 1: La IA es junior, vos sos senior

Dale instrucciones claras y revisá todo. Si un párrafo "suena bien" pero no podés trazarlo a una norma, no va.

Regla 2: Tu biblioteca manda

Si alimentás a la IA con tus plantillas y tu tono, te devuelve tus estándares. Si le das ruido, te devuelve ruido.

Regla 3: El dato manda (y el contexto también)

Nada de ambigüedades: jurisdicción, fecha de la norma, tipo de acción. El contexto legal correcto sube la precisión.

Regla 4: Cuerpo a tierra con las citas

La IA propone, vos verificás. Citas, artículos, números: siempre validación humana.

Regla 5: Seguridad y confidencialidad primero

Separá lo sensible (canales cerrados, anonimización) de lo público. Tené una política interna y cumplila.


¿Querés empezar? Mi camino de menos a más

Paso 1: Elegí un caso de uso chico. Por ejemplo, un borrador de contestación o un resumen de fallo. Paso 2: Codificá tu estilo. Armá una plantilla con tu estructura, conectores y ejemplos. Paso 3: Iterá el prompt como si formases a un pasante. Corrigí con ejemplos concretos; pedí reintentos. Paso 4: Cerrá el loop con control de calidad. Checklist de vigencia normativa, citas y riesgos. Paso 5: Escalá a flujos. Una vez que el caso chico funciona, combiná: extracción de datos → borrador → revisión → publicación/entrega.


Errores que ya no cometo

  • Querer que la IA "adivine" sin darle contexto ni metas claras.
  • Publicar sin doble control de vigencia y exactitud.
  • Usar prompts sueltos en lugar de manuales y checklists que mantienen la calidad con el tiempo.
  • No versionar (modelo, prompt, fuentes). Cuando algo sale mal, sin trazabilidad no aprendés nada.

Recomendaciones finales

La IA no te hace mejor abogado por sí sola. Te hace más rápido y más consistente si vos ya sos riguroso. Mi consejo: empezá pequeño, documentá todo, y convertí tus mejores prácticas en plantillas. Cuando el estudio adopta esa cultura, la IA deja de ser moda y se vuelve ventaja competitiva.

¿Querés que te comparta nuestras plantillas y checklists de trabajo con IA? Escribinos y te mando un kit de inicio con ejemplos reales.

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